Uno de los desafíos más grandes de trabajar en equipo es cuando descubres que el equipo se forma no solo al incluir personas sino al reconocerlos como piezas importantes aunque sean diferentes.

Hace unos años estuve estaba realizando una trabajo de filmación. En mi equipo habían cuatro personas más y yo. Íbamos a grabar muy temprano en la mañana, en un lugar fuera de la ciudad y de pronto comenzó a llover. Uno de ellos dijo: “Ya no podemos grabar, que pena…. será otro día” a lo que otro le contestó “naaaa que va, ya vas a ver, en un rato para de llover y podemos grabar súper bien y todo va a quedar perfecto” y el otro añadió: “tendríamos que mover el equipo, planificar la comida, el transporte, la gente ¡No, se debe hacer hoy!

Tenía la opinión de tres personas, cada una experta en su área y un factor que no podíamos controlar. De pronto miré como la personalidad de cada uno de ellos salía a flote ¡qué increíble! Lo que más me emocionó en ese momento fue preguntarles: ¿tu eres así?¿ Y tus reacciones suelen ser así?

Fue hermoso mirar la personalidad de cada uno de ellos reflejada en una situación. Eran tan distintos, pero créanme, juntos hacen un trabajo increíble y sentí la responsabilidad de conocer a mi equipo para tomar una decisión acertada.

Ahora que vuelvo a recordar esta situación viene a mi memoria el versículo de Romanos:

Pues, así como cada uno de nosotros tiene un solo cuerpo con muchos miembros, y no todos estos miembros desempeñan la misma función, también nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo en Cristo, y cada miembro está unido a todos los demás.” Romanos 12:4-5

Que importante es conocer la labor, personalidad y función de cada miembro de nuestro equipo. La diferencia nos trae muchos desafíos, pero un equipo en el que cada miembro sea valorado y aceptado como es se vuelve más funcional.

Dios nos creó con diferencias justamente para poder valorar la diversidad y para poder encontrarnos con él en las diferencias ¿cómo? Al poder reconocer a Jesús en una caracetística que tal vez nos falta desarrollar en nuestro carácter pero que otro la tiene. 

Qué gran desafío ¿verdad?

Escrito por Jae Espinel

Propósito Global Quito