A veces sucede que cuando caminamos con nuestra mascota en un día alegre y colorido en las mañanas, nuestro perro se contagia de alegría y a veces como que quiere tomar su propia ruta; pero la cuerda que lo sujeta con la mano lo detiene.

Cada vez que su cuello siente el correaje impidiendo su propio destino, es una orden silenciosa que le advierte que su amo tiene un propósito. Así es nuestra vida con Dios; porque Él nos guía con un propósito a pesar de nuestras desatinadas andanzas.

Y la Biblia nos enseña: ”Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre” Salmo 23:3.

Por tanto, dejemos que Dios gobierne nuestra vida por sendas de justicia, por el camino correcto, normal, en victoria y prosperidad. Dios es un Dios de Propósitos.

Escrito por Jimena Stäubli

Propósito Global Quito